Amor Y Existencia
Puntuación: +3+x

Esta es una carta para mi misma para ti y para quien la encuentre. Es mi confesión, un pedido de auxilio, y, de forma extraña… ¿Una historia de amor? Creo que es acertado llamarlo así.

Antes de nada: No sé si alguien vaya a leer esto, pero posiblemente no me conozcas o no me recuerdes. No puedo culparte. Es mi culpa, creo. Soy Eleonor Rushkar, el apellido quizá te suene. Soy "hija" de Mauricio Rushkar. O bueno, se supone que lo soy. Ya no estoy tan segura de eso. Escribo esta carta para procesar todo lo que está pasando, tengo mis manos cortadas y no he parado de llorar por sentirme horrible de pensar en escenarios tan repulsivos.

Voy a divagar un poco, no quiero olvidarme a mi misma. No sé si eso sea posible, pero ya dudo de mi existencia.

Siempre pensé de mí que era alguien aburrida o poco interesante, poca gente me notaba, la mayoría me hablaba y luego pasaba de mí. Estoy tratando de entender si esto es algo que creo ahora o si siempre fue así.

Tengo cincuenta años, por más de la mitad de mi vida he dedicado mi vida a la investigación de un fenómeno. Se suponía que lo publicaría dentro de dos meses. "Las tulpas, cuando el imaginario se vuelve tangible" llevo estudiando este fenómeno inspirada por el señor Geist. He ido de país en país para saber más de este aspecto. Encontré los orígenes de algunas especies que creemos comunes hoy en día, que se han hecho totalmente reales. Algunos ejemplos podrían ser los jackalopes o los unicornios, teorizo que puede que incluso algunas razas pudieron haber nacido de esta forma pero me falta evidencia que lo sostenga.

¿Sabes que tenemos en común el neurocientífico James Fallon y yo?

Yo hasta ahora habría pensado que nada.

Fue hace cuatro horas. Bueno. Realmente ya casi cinco. Tengo solo otras tres horas antes de irme. Es el cumpleaños de mi padre.

Hoy también murió el loro de mi madre. Lo tuve prácticamente toda mi vida. Pericles murió y por él terminé descubriendo todo.

Tomé un momento para pensar. Siento que todo está siendo muy desordenado.

Voy a ir por partes. Estoy dando por entendidas muchas cosas. Iré por partes:

Mi "papá", cómo ya dije, es Mauricio Rushkar. Quizá lo reconozcas por sus resúmenes o por alguna conferencia. Es el elfo pelirrojo que dice que se mezcló con un fénix. -Hecho, que por cierto, realmente odia pero jamás admitirá-, en su última conferencia se dejó asesinar por Ludwig Hass, su viejo colega. -Lo regañé. Mucho. Odio que haga eso.- Cada vez que muere, él sufre daños que no percibe, su mente cada vez está peor. Muchas veces tuve que traerlo de regreso a la actualidad. Recordarle cosas que olvida. Sus muertes le causan daño mental, y su condición como alterador de la realidad lo vuelven inestable cuando pasa por esos episodios.

Hablé sobre Pericles Primero hace rato. El loro de mi madre, ella murió cuando yo era bebé. Y Papá… Mauricio. Quiero seguir llamándolo papá pero me cuesta mucho con todo esto que pasó. ¿44 años de mi vida he vivido creyendo una mentira? Quería enterrar a Pericles junto a la tumba de mamá. En donde cavé ya había un ataúd, un ataúd pequeño de no más de metro veinte. Eso no fue lo peor, mi curiosidad por limpiar y descubrir que tenía una cristalera para ver el rostro fue peor. Ver mi propio rostro, ver su rostro. El rostro de la Eleonor de 6 años.

Yo, al igual que James Fallon con los psicópatas, descubrí que era lo que tanto estudiaba. Y lo descubrí de la peor forma.

Lo que nosotros entendemos de las tulpas es que una vez que se dan cuenta de que no existen, o dudan de su existencia, son arrancadas del plano material y devueltas o eliminadas del plano de las ideas. Y nadie recuerda nada acerca del ser que hubiera habido alguna vez, o se queda simplemente como un recuerdo vago y lejano.

Hoy puedo decir que lo que ocurre es peor. El alma hierve y se fragmenta, tus cuerpos metafísicos se deshacen y dejas de existir porque nadie sigue creyendo en ti. Por un momento. Yo dejé de existir. Y cuando recuperé el sentido entendí que existo porque mi papá sigue creyendo que existo. Que soy ella. Siento como partes de mí se destruyen y se reconstruyen, Y sé que mi padre no sabe nada de esto —Y eso me rompe aún más.— Y tampoco debe saberlo. Lo sé, porque me llamó. Yo aún estaba en shock, y tuve que pretender que todo estaba bien. Escucharlo emocionado porque podré ir a su cumpleaños. Y tras ese momento, creyendo que quizá estaba alucinando o que todo esto era una broma retorcida, llamé a mis amigos, llamé a mi marido. Nadie de mi circulo me recuerda. Mi apellido les hace pensar solo en mi padre. Y… Mi marido… Yo estoy embarazada. Y él niega conocerme o siquiera ser mi esposo, le dije el nombre que tendría nuestro hijo, "Gabriel", y me colgó la llamada como si nada.

Estoy destrozada.

Siento que estoy en una pesadilla. Y me siento horrible por dudar ser la hija de mi padre. La Eleonor real, no vivió más de 6 o 7 años. Yo viví el resto del tiempo… ¿Soy menos real por no haber salido del útero de mi madre?

Tuve un pensamiento horrible… ¿Una tulpa puede tener hijos? ¿Qué va a pasar con mi hijo?

Fui a tomar un té para calmarme. Al menos, sangro. Me corté por accidente, la taza se me cayó de las manos y me corté con la porcelana. No es mucho, pero me hace sentir más… Viva. Pero duele bastante, me tuve que vendar la mano. Por ahora, dejaré de pensar.

Quiero ver a mi padre feliz. Aún con todo esto, amo a mi padre. No puedo dejar de pensar en todos los momentos en que él estuvo ahí para mi. Me duele saber que tendré que mentirle con todas estas cosas, que tendré que afrontar todo esto sola. Porque no puedo dejar que él sepa que no soy real. Eso lo destruiría. No puedo arrebatarle a su hija, aún si yo estoy sufriendo… Si lo pienso como investigadora y me pongo a considerarlo, puede que esté siendo influenciada por la imagen que papá tiene de mí. Pero es mejor eso a no existir.

Aún sangro. Aún existo. Pero no tengo certeza de cuanto tiempo pueda mantener esto. En base a mi investigación los unicornios y los jackalopes entre muchas otras criaturas tuvieron hasta cierto punto un origen en leyendas. Primero niños declaraban verlos. Lo que hizo que poco a poco se manifestaran como tulpas. A día de hoy poco importa que yo les diga que son tulpas porque otro millar de personas cree que son reales.

Lo que me hace pensar en lo poco que me valoraba mi entorno…

Pero mi padre me ama. Quizá sea porque hubo una Eleonor real. O quizá aún si él lo supiera me seguiría amando y creyendo que yo soy su hija y que soy real y… Pero no es algo que hoy pueda decirle. Y puede que jamás pueda, porque ese hombre que amó a una niña y se destrozó la mente por perderla, sé que destrozaría más que solo su cuerpo si volviera a perderla. Así que soy Eleonor Rushkar "segunda". Igual que Pericles segundo, el loro que está en casa con papá. Hoy murió mi Pericles, y morí yo. Pero no tengo derecho a morirme, no hoy. Ni mañana. Quizá algún día cuando mi padre recuerde cómo sanarse. Si es que lo supo alguna vez. Podré morir cuando mi padre realmente esté listo para partir.

Por ahora, quiero seguir siendo su hija, quiero seguirlo amando. Seguir cuidándolo, regañarlo. Escuchar sus desventuras de la juventud… Quiero verlo feliz. Y hoy en su cumpleaños debe creer que todo esta bien. Si me pregunta, me divorcie, mis amigos ya no son mis amigos. Y estoy empezando mi vida desde cero… No es mentira, pero no es la verdad. Creo que es lo menos doloroso.

Sigo preocupada por mi Gabriel. Si nace… ¿Estará bien? Me asusta pensar en cosas que no puedo imaginar. No tengo constancia de esto en ninguno de mis informes. Pero un problema a la vez. Por ahora. Y si es que realmente alguien leyó esto. ¿Me haces un favor? Hace un momento hablé de unicornios. No tengo evidencia que sostenga que esto puede funcionar. Pero ¿Podrías difundir mi nombre? Decir que soy real. Quizá si suficiente gente cree que soy real, llegue el punto en que mi existencia se ancle a la realidad y deje de ser algo "imaginario" y me pase como a los unicornios. Te lo dije al principio, es un pedido de auxilio. No tengo más opción.

Soy Eleonor Rushkar, hija de Mauricio Rushkar, investigadora. Y quiero que creas que soy real. Que si me oyen nombrar puedan reconocerme. Que si me ven sepan que soy yo. Pero por ahora, para poder seguir siendo la hijita de mi papá… Dile a quien puedas sobre mí. Dile lo mucho que amo a mi papá. Miente si quieres, pero habla sobre mi. Quizá mi existencia se solidifique y me vuelva cómo los unicornios.

Gracias. Ya se me terminó el tiempo. Debo ir a llevarle el suéter a papá. Le bordé "Mejor papá del mundo" y lo envolví con mucho esmero. Primero iré a lavarme la cara, porque aún ahora, se me siguen escapando las lágrimas. No quiero morir. No quiero experimentar ese dolor otra vez.

Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License