Nordicismo Faérico
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El Nordicismo o teoría Racial Nórdica es una tesis inventada por el autor pro-eugenesia Madison Grant en 1880, que se basa en la creencia que de todas las ramas raciales europeas (nórdicos, eslavos, alpinos, bálticos y mediterráneos1) los nórdicos son la cumbre de la espiritualidad, cultura y civilización, siendo superior en todos los aspectos al resto de las demás razas.2

De gran popularidad entre fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, sostenía que todos los logros culturales de la raza caucásica provenían de la gente de ascendencia nórdica, mientras que otros grupos (polacos, españoles, italianos) calificaban como “europeos de segunda clase” mientras que los judíos eran directamente una “raza inferior” (orcos y trolls eran derechamente calificados como "animales no conscientes").

Esta teoría también tuvo una enorme popularidad en Europa, especialmente en Alemania durante el régimen nazi, a pesar de que irónicamente los alemanes en un principio fueron calificados como mayoritariamente alpinos. Tras el término de la 2° Guerra Mundial el nordicismo perdió gran parte de su popularidad y en la actualidad ha sido abandonado casi por completo, incluso por la mayoría de los grupos supremacistas blancos y neonazis, para quienes todos los miembros de la raza caucásica deben formar un frente en común frente a sus enemigos, como los judíos, africanos de raza negra, asiáticos, orcos y razas no blancas en general.

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Mapa sobre las migraciones nórdicas por toda Europa.

Sin embargo, en la década de 1950 surgió una variante que pronto gano popularidad entre ciertos grupos, el nordicismo faérico3, que se basa en la creencia de que humanos y Hadas (Faerica sapiens) comparten un antepasado en común y por lo tanto se encuentran estrechamente emparentados, o, menos comúnmente, la creencia de que el Homo Sapiens desciende directamente de las hadas.

Creado por Rudolf L. Kast, profesor de historia que lucho en el ejército alemán a fines de la 2° GM4, esta variante ideológica sostiene que el ser humano, al igual que las hadas, en realidad es descendiente de seres espirituales que adquirieron forma física, y que de todos los subtipos caucásicos, son las personas de ascendencia nórdica las que son más cercanas al antepasado en común que ambas especies compartirían, es decir que los alemanes, escandinavos y anglosajones serian seres más espirituales -y por lo tanto superiores- que los españoles, italianos o franceses, debido a su cercanía a las hadas, específicamente a Faerica sapiens gaélica, mientras que las “razas de barro” (africanos, asiáticos, orcos o indígenas americanos) serian el producto del mestizaje con homínidos primitivos, como chimpancés o gorilas.5

Es necesario señalar que, en un principio, el nordicismo faérico no fue popular entre la comunidad de hadas, ya que durante la guerra un número elevado de hadas fueron capturadas por los nazis y sometidas a experimentos -a menudo muy crueles- con el fin de estudiar y replicar sus cualidades excepcionales como su longevidad y resistencia natural.6

El nordicismo faérico también buscaba un retorno a las raíces culturales que fueron compartidas por humanos y hadas gaélicas, en especial la antigua religión germánica7. Este movimiento adquirió popularidad en Escandinavia, Inglaterra e Irlanda -no así en Alemania- acompañado de una idealización muy inexacta de las culturas celticas y vikingas, sin embargo, pronto experimento una serie de divisiones a partir de los años 60’s, primero al descubrirse que el nombre completo de su fundador era Rudolf Luppi Kast, con padre italiano y madre alemana, por lo cual el mismo no era un representante fiel de un nórdico. Después ocurrió una división entre los seguidores del panteón germánico y aquellos que consideraban que el druidismo céltico era más representativo de una espiritualidad superior, y también sobre el importante punto de que si son las hadas gaélicas o las hadas avalónicas las más estrechamente emparentadas con los seres humanos.8

Pero en la década del 2000 surgió una variante especialmente agresiva y radical. Mientras los seguidores del nordicismo faérico en general solían dedicarse a rituales como el "blót", o ceremonias de cambio de estación9 y practicaban un racismo de, digamos, bajo nivel, limitándose a insultos, vandalismo y al acoso de inmigrantes en comunidades mayoritariamente blancas, este grupo, que se llama a si mismo Macc Oth Noun10, se caracteriza por su rechazo a la modernidad, a la tecnología -al menos a la tecnología posterior a 1890, basada en la electricidad- y en particular al cristianismo, a quien consideran una religión extranjera impuesta a sangre y fuego y que solo ha traído debilidad a la cultura original compartida por hadas y humanos. A diferencia de las demás ramas del nordicismo, esta corriente tiene principalmente seguidores que son hadas gaélicas, con una minoría de humanos.

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Humanos y hadas participando en un "blót" por el inicio de la primavera.

Estas hadas no están motivadas por supremacismo racial, de hecho, parecen ser por completo indiferentes a la raza, sino por lo que llamaríamos supremacismo cultural: la antigua cultura celto-germanica es noble y espiritual, mientras que la cultura moderna y el cristianismo son débiles y carentes de una verdadera identidad faérica. En particular su rechazo al cristianismo viene por reemplazar al antiguo panteón nórdico11 no solo entre los humanos sino que entre muchas hadas, además del hecho de que consideran que celebraciones como la Navidad han robado y tergiversado elementos de su religión, como el árbol de Navidad, que originalmente era una celebración del nacimiento del Frey, dios del Sol y la fertilidad, donde adornaban un árbol que simbolizaba a Yggdrasil, el árbol del universo, pero que los conversos tomaron y cambiaron su significado por completo, usándolo para celebrar el nacimiento de Jesús.12

De allí que miembros de esta ideología hayan estado involucrados en múltiples ataques a iglesias cristianas de toda denominación, vandalismo, profanaciones, destrucción de iconos religiosos, incluso incendios en templos particularmente antiguos y de gran valor cultural, especialmente en fechas como Navidad o Semana Santa. El caso más conocido es el del rapero noruego Varg Vikernes, de ascendencia mixta humano-hada, quien fue arrestado en 1993 por el incendio de la iglesia de Fantoft, que databa del siglo XII, y en el cual murieron siete personas, delito por el cual Vikernes fue condenado a cadena perpetua.

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