Cutipetreo Adocorpus

Gargolas

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Nombre común: Gargola francesa común
Nombre científico: Cutipetreo adocorpus
Hábitat: Francia (variante domestica) África central (variante salvaje)
Estado de conservación: Preocupación menor
Descripción: Las gárgolas son reptiles agamidos originarios de África, especialmente de la República del Congo y sus alrededores.
La variedad salvaje (Cutipetreo adocorpus ferus) vive principalmente en las mesetas de la zona, más que nada en las zonas rocosas donde la textura y color de sus escamas les permiten cazar.

Al igual que otros animales del género Cutipetreo, estos reptiles se han observado con escamas de colores grisáceos, marrones y hasta rojizos dependiendo de la zona donde viven, teniendo dichas escamas una gran dureza debido a diversos elementos metálicos encontrados en sus dietas carnívoras. Justo como otros miembros de su género.

Son reptiles con una locomoción semi bípeda que aprovechan su coloración y la rugosidad de sus escamas parecidas a piedras para emboscar a sus presas cuando se acercan, manteniéndose inmóviles en el lugar durante semanas e incluso meses a la espera de que un animal pase cerca de sus mandíbulas. Esto las diferencia bastante de otras criaturas perteneciendo al género Cutipetreo que suelen utilizar las escamas como métodos ofensivos o defensivos, tal como las salamandras espada (Cutipetreo acricorpus), sus parientes más cercanos que pese a ser la mitad de grandes han desarrollado escamas afiladas en la zona dorsal y en la cola para autodefensa. O los falsos rinocerontes (Cutipetreo praedo) que usan sus enormes cuerpos y fuertes escamas para ocupar un nicho similar a los animales a los que deben su nombre, pese a la falta de un cuerno.
Pueden lograr esto gracias a que son la única especie que carece de glándulas odoríferas, y por tanto de un olor característico. Del mismo modo, la falta de movimiento permite que su metabolismo sea considerablemente bajo y puedan pasar largos periodos de tiempo sin comer.

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Esqueleto de Cutipetreo adocorpus ferus expuesto en el Museo Nacional de Historia Natural de Francia

Respecto a su morfología, pese a que solo alcanzan a medir medio metro de largo, han convergido bastante con los cocodrilos con los que se asemejan su estilo de vida, poseyendo un cuerpo mayormente aplanado en comparación a su tamaño, su hocico es alargado y se encuentra lleno de dientes curvados hacia atrás para atrapar a sus presas sin que estas puedan escaparse una vez son atrapadas.

Sus garras son pequeñas, pero le permiten sujetarse a las rocas donde descansa por largos periodos de tiempo, siendo esta su principal función en lugar de servir como defensa u ofensa.

El nacimiento de su variante domestica (Cutipetreo adocorpus domesticus) se dio durante el siglo XV d.C, cuando esta especie fue introducida a los franceses como una curiosidad proveniente de África. Siendo inicialmente comercializada como un mero animal exótico. No fue hasta que un francés anónimo vio el potencial que tenían para solucionar el problema de la seguridad en sus edificios.

Con décadas de crianza selectiva para volverlos más dóciles y darles una apariencia más estética, les dieron una apariencia similar a estatuas. Si bien la forma de su cuerpo varía mucho según la raza de gárgola, se puede decir que en general sus mandíbulas se volvieron más grandes y cuadradas, sus garras, así como sus miembros delanteros fueron agrandados con el objetivo de luchar contra seres humanos y la estética de sus escamas fue arreglada para permitir que sea posible tallarlas manualmente. En general, grabándose los emblemas familiares de quienes las poseyeran en adición a algunos accesorios o decoraciones como alas o cuernos con la intención de asustar a los intrusos.

Esta domesticación incrementó enormemente el promedio de vida de las gárgolas de primera generación, pasando de vivir 20 años a unos 30. Este último se volvería más tarde el promedio de vida de una gárgola doméstica.

Normalmente solían acomodarse en el exterior de los edificios, junto a diversas estatuas idénticas para tratar de evitar que los intrusos pudieran diferenciarlas de verdaderas gárgolas y así lograr disuadirlos.

Aunque el éxito de esta estrategia hizo que entre la gente con menos dinero se volviera común utilizar únicamente estatuas, aprovechándose de su similitud para mantener ladrones alejados.
Eventualmente con los avances tecnológicos, quedaron relegadas a simples mascotas debido a su obediencia y los bajos costos que requiere criar uno. Aunque aún pueden verse algunas gárgolas cumpliendo su rol original en lugares de naturaleza tradicional o sencillamente como una medida extra.
Pese a eso, la "apariencia" que daban las gárgolas en los edificios antiguos fue rescatada al reemplazarlas con estatuas, ya no con el fin de proteger sino de decorar.

Alimentación: Al igual que muchos otros reptiles, las gárgolas salvajes son animales con una dieta poco especializada, cuya alimentación consiste en cualquier animal pequeño que se cruce frente a él. Variando entre pequeños mamíferos, insectos, otros reptiles, y en algunas ocasiones peculiares, crías de su propia especie.

Pese a poseer la capacidad de movimiento como para despedazar cadáveres, no parecen cazar de forma activa animales demasiado grandes para engullirlos por completo. Los motivos de esto aún no están claros.

En cuanto a la dieta de las gárgolas domésticas, inicialmente poseían una dieta igual a la de sus contrapartes africanas, siendo la única diferencia que mayormente eran alimentados con carnes ya procesadas en vez de animales vivientes. Pero, debido a la posterior creación de distintas variedades de gárgolas y la endogamia que conllevó, muchas de las razas actuales pueden llegar a sufrir fuertes problemas estomacales si son alimentadas con algo que no sea un alimento especial.

Razas: Al igual que a muchos otros animales domésticos, las gárgolas eventualmente se diversificaron en muchas razas, la mayoría con cualidades ofensivas y mínimos cambios estéticos debido a su propósito inicial.
No sería hasta finales del siglo XX que distintas razas puramente estéticas serian creadas para servir como mascotas.

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Fotografía de la última gárgola de su raza pocos años antes de su muerte. Debido a problemas genéticos traídos por la endogamia, la mayoría de ejemplares de la última década resultaron ser estériles y no pudieron mantener el linaje puro.

La gárgola corredora occitana, como su nombre indica fue una raza nacida en la región de Occitania, Italia. Fue creada teniendo en cuenta una mayor velocidad de respuesta hacia los intrusos, así como la intención de poder perseguirlos en vez de simplemente espantarlos.
Fue una raza algo controversial debido a diversos incidentes en los que se cobraron las vidas de quienes trataban de capturar, por lo que su popularidad nunca fue realmente grande y en años recientes esta variación fue declarada oficialmente extinta.

Se caracterizaba por tener extremidades más largas y delgadas que otros miembros de su especie, diseñados para una mayor movilidad, pero a menudo eran decoradas con un par de alas pesadas que les dificultaban moverse, puramente por motivos estéticos.

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En la imagen se muestra una gárgola león japonesa en un pedestal, lugar común para esta raza debido al trabajo que se les dió.

Durante el siglo XIX, algunas de estas criaturas llamaron la atención de los japoneses, quienes poseían estatuas guardianas en algunos de sus templos. La idea fue fuertemente criticada al principio al siquiera sugerir cambiar sus estatuas simbólicas por animales reales, por lo que durante sus primeras décadas de existencia como raza eran muy raros de encontrar, solo en templos y santuarios muy escasos en el país. Pero a finales del siglo XX su popularidad comenzó a hacerse mayor, no solo como vigilantes sino también como "mascotas" para el lugar.
Se puede apreciar que la crianza de esta especie le dio varias protuberancias cubiertas de escamas, que parecieran simular el cabello de un león de las clásicas estatuas Komainu.

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Fotografía sacada recientemente de un alado italiano en uno de los pocos lugares que aun usa las gárgolas como guardianes.

Este fue el primer intento de crear una gárgola que pudiera volar, modificando los brazos con la intención de crear alas tal y como las que habían utilizado los reptiles hace varios millones de años. Fue un intento fallido, puesto que el alargamiento de escamas y la gran cantidad de las mismas para simular plumas terminó por causar que fuera demasiado pesado para volar. Quitándole además sus garras delanteras.
De igual modo, esta raza fue aceptada de buena manera como guardianes, si bien no eran capaces de volar, sus "alas" parecían cumplir de forma apropiada como arma contundente después de todo.

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Un coloso de jardín descansando en el patio trasero de una casa adinerada.

Una vez que la popularidad como guardianes de las gárgolas comenzó a descender, hubo intentos de llevar su trabajo a otros ámbitos. Uno de estos fue el de darles el mismo trabajo que los perros guardianes. Las hicieron más robustas, llegando a medir hasta 1 metro estando paradas, pero la mayoría de sus cualidades básicas fueron mantenidas.
Vieron un mayor excito que otras razas guardianas de casa debido a que fueron además criadas para ser amigables con la gente de confianza, pasando también por buenas mascotas y según algunos testimonios, "buenas niñeras".

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Este ejemplar adulto de pigmeo de musgo se encuentra recuperándose de una enfermedad causada por parásitos. Su estado puede verse debido a la cantidad de mugo en su cuerpo.

Esta es la primera especie totalmente doméstica en haber sido creada, midiendo apenas 20 centímetros de largo y 10 centímetros de alto fueron diseñados para vivir en interiores. Su capacidad para mantenerse sin comer fue afectada por la crianza, pudiendo pasar como mucho una semana sin ingerir alimentos.
Se llaman pigmeos de musgo debido a que se desarrolló de forma artificial una simbiosis entre el animal y una especie de musgo que crece en su cuerpo. Esta planta se nutre poco a poco de las secreciones de la gárgola y células muertas, mientras a su vez atrae insectos que puede comer.

Pese a que esto en la naturaleza sería considerado ideal, la crianza selectiva provocó que estos insectos mayormente les causen problemas estomacales. Por lo que deben ser cuidados y vigilados muy a menudo.

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